Después de estos días idílicos en esta parte del país, nos dirigimos a Queenstown, la ciudad más importante de esta parte de la isla. Es un centro de actividades “extremas” o que producen gran adrenalina, tirarse desde un avión a 5000 metros de altura, saltar desde 1 puente atado por los tobillos o la cintura, lanchas rapidas por cañones estrechos, surfear en ríos … echad imaginación y seguro que aquí lo tienen. No es que echásemos de menos las ciudades pero ésta nos venia de paso para hacer la gran caminata del Routeburn.
Empiezas en lado de una cordillera y pasas al otro lado tras 3 días de caminata.
Para volver al punto inicial son 390 kilómetros por carretera, asi que decidimos que usaríamos 2 días de ida y 1 dia para volver al punto original andando, hay que ahorrar!!!
En el camino, fuimos recorriendo diversos tipos de paisajes, con lo que el aburrimiento no era parte del viaje, bosques frondosos, laderas con vistas al valle, cascadas, planicies con el ruido de los pájaros y el surcar de el rio y el mirador en lo alto de una montaña, con unas vistas de 360 grados de los valles y picos de alrededor.
Con nuestra buena suerte, nos empezó a llover cuando estábamos llegando al primer refugio, por lo que nos mojamos más bien poco, y los 2 siguientes días hizo un tiempo perfecto para la montaña, sol y nubes pero sin lluvia.
El cartel, es con lo que habia adornado el cuidador del refugio la pared, asi que se alegró de que hubiese una gallega que aumentase el numero de idiomas en lo que escribir “feliz navidad” (ya había pasado la navidad, pero pelillos a la mar).
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