Canberra y alrededores

Y en cuanto alquilamos furgoneta (después de nuestra experiencia neozelandesa, lo preferiremos a comprar), dejamos la ciudad de Sidney, sufriendo por nuestra integridad física ante la moda de conducción suicida que se lleva en esta ciudad. Bajamos por la costa de Jervis Bay, zona de turismo local, y nos detuvimos a visitar el Parque Nacional de Kosciusko, donde está la Montaña más alta de Australia, 2228 metros,…no es demasiado ¿verdad?


La subida es un paseo asfaltado, aunque para completarlo hay que caminar casi 20 kilómetros. La zona nos recordaba mucho a Asturias, tanto pasto verde entre montañas….


Camberra fue nuestro siguiente paso; parece haber una idea general de que no hay nada allá, un estado creado entre las dos ciudades más importantes de Australia, Sidney y Melbourne, sólo para resolver la discusión sobre donde debía de estar la capitalidad del país.
Y es cierto, parece no haber nada, porque fue tan bien planificada en papel, que las calles son inmensas y los parques, inmensos y diseminados por toda la ciudad, le hacen a uno perder la sensación de que está caminando por una urbe: más bien parece un campo en el que mágicamente aparecen edificios de vez en cuando, pero faltándole personalidad, sensación de vida en las calles, el estrés innato a cualquier lugar que pretenda ser gran ciudad.
Pues nosotros estábamos interesado en ver el Museo Nacional de Australia, y la Galería Nacional, ya que aquí se alberga la mayor colección de arte aborigen del país.
El museo nacional da una muestra de lo que ha sido Australia, tanto la Australia aborigen como la británica, a lo largo de los años, y es fácil sorprenderse, una vez más, con la creatividad existente en estos países para convertir un museo en algo interesante, interactivo y que hace que cuando veas el reloj te sorprendas de que lleves ahí tres o cuatro horas.



Curiosidades:
- Ver un ornitorrinco disecado: Los ornitorrincos son animales muy escurridizos, así que nuestro máxima esperanza será verlos aquí. Son muy especiales, porque son los únicos mamíferos, junto con la echrina, que ponen huevos. Tienen boca de pato, y patas con membranas,… es tan extraño, de hecho, que los primeros exploradores que lo descubrieron, lo mandaron a Inglaterra, y allí, no se creyeron que fuese de verdad así, sino que pensaron que era un intento de engaño, un cortapega de dos animales, hecho por el que lo había enviado.



- “La disculpa nacional”: Cientos de historias de aborígenes, contando cómo durante 40 años (del 1930 al 1970, ¡¡casi ayer!!), los colonizadores se habían dedicado a secuestrar y robarles a sus hijos, y ponerlos en familias blancas de adopción, para “asegurarles un buen porvenir”. Este tema merece una entrada aparte. De momento sólo decir que en los museos, toda esta muestra es un intento de “reparar los daños” por parte del gobierno, quien en el año 2003, ha pedido disculpas a los aborígenes en lo que se ha denominado “La disculpa nacional”, (por esto y por muchos otros abusos, como la ocupación de sus tierras, o no reconocerlos en la
constitución).



- La valla antiperros y la valla anticonejos.


Más largo que la Muralla China, es la valla construida en el Oeste de Australia para evitar que los dingos, perros salvajes, pudiesen cruzar al otro lado del país (creo que 5.800 kilómetros). También construyeron una para evitar que los conejos la pasasen. Los conejos fueron traídos como gracia por un británico que deseaba tener algo a lo que disparar, pero que se convirtieron en la pesadilla para el país antes en poco tiempo. La valla no sirvió de nada.



Después de Canberra, bajamos al Namadgi National Park, donde tuvimos nuestro primer contacto con la vida salvaje, canguros, wallabies, arañas y reptiles varios, te los encuentra tanto por la carretera, tanto cuando conduces como paseando por la montaña, y qué os voy a decir, que es genial ver a los marsupiales observándote, o ver a un hijito meterse en la “bolsa” de su madre (parecen contorsionistas trabajando en equipo),pero a la vez, con respecto a la posibilidad de que aparezcan otro tipo de animales,… echamos de menos la tranquilidad de pasear en Nueva Zelanda.





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