En 3 horas estábamos en el puerto de Picton, que es el punto de llegada de los ferries. Durrante
la travesía, varios delfines nos acompañan.
La Isla Sur es la Isla “Salvaje”, montañosa, y la más despoblada del ya poco poblado país (4 millones de personas en una superficie mayor que el Reino Unido), y en la que destacan la vida animal y vegetal que ha permanecido intacta durante miles de años sin tener que aguantar a los humanos. (Por ejemplo, aves que no vuelan, porque no han tenido esa necesidad).
Aquí puedes viajar cientos de kilómetros y sólo ver “stations” o parcelas con ganado (ovejas y vacas) pertenecientes a granjas enormes, de más de 20.000 hectáreas. ¿Ya lo he dicho alguna vez? El país de los 4 millones de personas, y 40 millones de ovejas, qué fuerte, en España también somos 40 millones de…
Nosotros comenzamos nuestro viaje yendo por la Costa hacia Nelson, y de allí al Parque Nacional de Abel Tasmán, donde hicimos nuestro primer “Great Walk”, o “Gran Caminata”. En Nueva Zelanda hay 9 de estos, se hacen en varias etapas (3-4 dias normalmente), atravesando Parques Naturales y durmiendo en campings o albergues (todo bien pagado).
Esta caminata nos llevó por el litoral norte, donde hay playas desiertas alternando con frondosa vegetación tropical. El primer día no caminamos más de media hora, pero nuestras espaldas acusaron el peso de nuestras mochilas.
El segundo día nos levantamos a las 4.30 de la madrugada, porque a esa hora era la marea baja, y teníamos dos horas para cruzar la playa.
La opción alternativa significaba 2 horas más de camino ascendente, y nosotros no entendemos el sufrimiento así porque sí. Desde que salimos no paró de llover, así que después de 2 horas estábamos empapados, “menos mal que tenemos una bolsa impermeable cubriendo las mochilas”, pensábamos.
Y digo pensábamos, porque cuando llegamos al siguiente albergue que encontramos, y donde esperamos a que escampase un poco, y a la siguiente marea baja para cruzar el siguiente hito, descubrimos que todo lo que llevábamos estaba hecho una pena, nos había entrado agua en las mochilas igualmente. ¡Y yo que había caminado todo el rato en sandalias para no mojar mis tenis…
En el albergue intentamos secar nuestras cosas, preguntándonos porqué todos los que se alojaban allí se mostraban tan amables con nosotros, nos daban constante conversación, pero nadie nos ofrecía una taza de té, cuando era obvio que estábamos muertos de frío (y a nosotros nos daba palo pedirlo, ya que ellos lo tenían porque lo habían traido consigo, además de el cazo, hornillo y gas, algo muy loable, pero demasiado pesado para nosotros).
Como descubriremos más adelante, el tiempo se torna imprevisible, y a la 1 de la tarde el Sol volvió a lucir, y seguimos nuestro camino, justo antes de la siguiente zona a cruzar en marea baja, vimos una de las playas más bonitas que hemos visto nunca.
En la mañana del tercer día nos volvemos a levantar muy temprano, caminamos hasta Mutton Cove y volvemos al pueblo de Totaranui, donde cojimos un “watertaxi”, lancha que nos llevó de nuevo junto a Chuski.
Acabamos muy cansado, pero contentos. Algo totalmente recomendable, apto para todos los públicos, incluso puedes tomar lanchar en diferentes puntos que te lleven de vuelta al ppo. También se puede hacer en kayak.
Nos encantó el escuchar tantos pájaros, aquí ponemos un ejemplo de pájaro orquesta el Tui, con sus dos tonalidades de cuerdas vocales.
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